La mitología griega en el lenguaje de la medicina
La medicina, como otras ciencias, ha heredado nombres y conceptos de la mitología helénica que han llegado hasta nuestros días, se siguen utilizando en el idioma español y permanecerán para siempre unidos al saber. Comenzando por Asclepios (Esculapio para los latinos) que era el dios de la Medicina y la Curación, protector de los sanadores, curanderos y grandes médicos de la Grecia antigua. Era hijo del dios Apolo y de una mortal, Corónide, que cometió la grave falta de serle infiel. Al descubrir Apolo su traición la mató y dejó al niño recién nacido a los cuidados del famoso centauro Quirón. Éste lo acogió como a un hijo, lo crió y le enseñó todas las formas posibles de sanación, por medio de hierbas y medicamentos. Cuando llegó a saber más que su maestro, Asclepios-Esculapio abandonó el hogar y se unió a una de las epopeyas más formidables de la antigüedad: la búsqueda del vellocino de oro por Jasón y sus argonautas. Durante la expedición, hubo un momento en que Asclepios-Esculapio se sintió por encima de los dioses. En efecto, descubrió la manera cómo resucitar a los muertos. ¡Imagínese! Lógicamente, esto enfureció sobremanera a Hades (Plutón), dios del mundo subterráneo de los muertos, porque lo estaba dejando sin clientes. Hades suplicó entonces a su hermano Zeus que interviniera, antes de que su reino desapareciera. Con uno de sus rayos, el dios del Olimpo acabó con la vida del médico. Entristecido, Apolo consiguió al menos que su hijo Asclepios-Esculapio fuera nombrado el dios de la Medicina.
La diosa de la saludÍntimamente relacionado con Asclepios-Esculapio, está su hija Panacea, diosa de la Salud. Se decía que tenía la capacidad de curar todos los males con hierbas y ungüentos. Siguió así la tradición de su padre y de su abuelo, Apolo, también relacionado con las curaciones. De hecho, los tres son nombrados en el juramento hipocrático. Escrito por Hipócrates en el año 460 a.C., este juramento señala cómo deben actuar los médicos de la manera más ética posible. Siguiendo como modelo a la diosa de la Salud, los alquimistas buscaron en la Edad Media la Panacea Universal que pudiera curar todas las enfermedades. Hoy día, en castellano, con la palabra panacea se designa el medicamento o remedio para cualquier enfermedad o problema. Dioses perversosFrente a ellos estaban “los malos”. Nix, diosa de la Noche, y sus hijos Hipnos, dios del Sueño, y Tánato, dios de la Muerte: las deidades más perversas del mundo griego. De Tánato, muerte, heredamos en español tanatorio (local para los servicios funerarios) y tanatología (estudios científicos sobre la muerte). En cuanto a Hipnos (Somnus), su leyenda es sintomática. Habitaba en un palacio dentro de una gran cueva, adonde no llegaba nunca el sol ni tampoco el canto del gallo que despertaba al resto del mundo. Vivía siempre sumergido en la tranquilidad, la paz y el silencio, como debe ser un buen sueño.
Para facilitarle la tarea, o mejor, la dormida, cerca del castillo pasaba Lete, el río del olvido, y a sus orillas crecían amapolas y otras plantas narcóticas que ayudaban, junto con el suave murmullo de las aguas del río, en la tarea de atrapar y mantener el sueño. Del dios del sueño poseemos hoy día una serie de palabras derivadas de hipnos: desde hipnotizar e hipnótico hasta hipnograma (degradación de los niveles del sueño) e hipnogógico (adormecimiento que precede al sueño). Con Morfeo los ensueñosEl hijo de Hipnos, Morfeo, cuidaba de que nadie despertara a su padre. Precisamente, Hipnos podía dominar tanto a dioses como a mortales porque era el dios del sueño, pero no tenía poder sobre los ensueños ; las historias que pasan por la mente al dormir eran gobernadas por su hijo. Morfeo se encargaba de construir los sueños de cada persona y dar apariencia humana a los seres que en ellos aparecen. Por eso se lo representaba con una dormidera en la mano, planta con propiedades sedantes, de la que se obtiene la heroína, la codeína y la morfina. Utilizada como sedante y anestésico, la morfina hereda su nombre del dios del ensueño. Para terminar esta breve relación sobre la permanencia del nombre y significado de algunos personajes de la mitología griega en nuestro idioma, mencionemos a Fobo, que representó para el mundo antiguo el miedo, el terror, el pánico. Solía acudir a las batallas acompañado de su padre o de su hermano, con los que disfrutaba atormentando al enemigo. Actualmente, fobia es un temor irracional, obsesivo y angustioso a objetos o situaciones. A veces se une a otros términos para designar diversos miedos injustificados, como claustrofobia. Juan Carlos Moreno
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