Pilar Ojeda y la película de Mel Gibson (Abril 2004)Queridos todos
Ayer fuimos a ver la película de Mel Gibson que acabó realmente siendo toda una experiencia religiosa como diría nuestro compatriota Enrique Iglesias. Lo más interesante de todo no fue la película en sí sino todo el prolegómeno de después. Para los que nunca han visitado esta parte del país resulta difícil explicar cómo el sentido de religión que tienen estas gentes va más allá de lo espiritual, mezclándose con lo más trivial y, en este caso, con las palomitas y la coca cola gigante; y es que después de presenciar una bastante mediocre película (creo que cualquiera de los clásicos como “Rey de Reyes” la supera con creces) nos encontramos en el medio de un mitin electoral donde una serie de personajes, más irreales que los de la pantalla, con megáfono en mano, nos intentaban convencer a todos los presentes de la veracidad de la película y de nuestro deber de creer. ¡Que fácil hubiera resultado para nuestros antepasados del XV y XVI si hubieran dispuesto de Mel Gibson para la conversión! Salimos del cine como alma que lleva el diablo pero no nos pudimos librar de un par de cruces a modo de pin que distribuían en la puerta. ¡Qué cosas! No se puede negar que la vida aquí da para mucha obra de ficción. Pilar Ojeda. 2004 San Antonio |
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