La lengua en movimiento
Lenguas cristalizadas, muertas y vivas
La palabra de Dios es eterna. Los textos sagrados son intocables porque la palabra divina es inmutable. Las lenguas de esos libros han quedado cristalizadas a lo largo de los siglos. Por el contrario, las lenguas de los mortales han ido cambiando, paralelamente con la historia de los pueblos.
Desde fines del s. III antes de C. hasta el II después de C., los romanos conquistaron un extenso territorio donde impusieron su idioma: el latín. Existían dos tipos de latín: el literario y el hablado o popular. Uno se cristaliza, el literario, mientras que el popular registró un proceso de desintegración y de creación de nuevas lenguas. Murió el latín pero dejó como herencia una serie de hijas que configurarían algunas de las principales lenguas de Europa.
En la Península Ibérica, paralelamente a la reconquista de los territorios ocupados por los árabes, el romance hispánico evoluciona en una variedad diferenciada: en el centro, como eje, está el castellano, al este el aragonés y al oeste el asturiano- leonés. Y en los extremos dos lenguas románicas: el catalán y el gallego-portugués (que en el siglo XVI, con la independencia de Portugal daría lugar a dos idiomas separados), en el centro-norte el vascuence, lengua no románica.
En el último tercio de s. XI la hegemonía política y militar de Castilla se impone también cultural y lingüísticamente, superando al leonés y aragonés, mientras que en Andalucía, se desarrolla el andaluz o castellano con características propias, fonológicas y léxicas principalmente.
En el s. XIII, Alfonso X el Sabio adopta el castellano como lengua oficial, en detrimento del latín. En el siglo XV se impone ya el panorama lingüístico peninsular que hoy pervive y Carlos V, en el s.XVI, impone el castellano en todos sus territorios, secundando así la política de Alejandro Magno con el griego o Julio César con el latín.
La primera gramática castellana
Toda lengua implica la existencia de un soporte, de un código para evitar el caos y la incomunicación.
La primera gramática castellana la escribió Antonio de Nebrija en 1492. Se la dedica a la reina Isabel la Católica, explicándole que “siempre la lengua fue compañera del Imperio”. Tres meses después de la publicación, Colón llega a América y se extiende el castellano por las regiones que se van conquistando.
En su evolución a través de los años y con el roce diario, el castellano inicial se transformó y enriqueció con multitud de elementos no castellanos: árabes, vascos, catalanes, leoneses, gallegos, canarios y, en especial, con elementos de las diferentes regiones y culturas de Hispanoamérica. Con esa riqueza, el castellano se transformó en el idioma español.,
La primera gramática se reeditó en el siglo XVIII pero sus reglas ya estaban en desuso. Hubo muy pocas impresiones de libros de gramática en los tres siglos de la Colonia, lo que permitió reinventar el castellano hasta convertirlo en las versiones que hablamos hoy día.
Única novedad: la Gramática Castellana para el uso de los Americanos, publicada en Chile, en 1847, por el venezolano Andrés Bello.
La lengua está viva en constante evolución
Desde que existe, la lengua no ha dejado de transformarse porque el pueblo que la habla y la sociedad en que se habla tampoco han dejado de evolucionar. La historia de la lengua es la historia de los pueblos.
Don Quijote explica a Sancho que el poder auténtico de la lengua lo tiene el vulgo y el uso. La lengua es del pueblo y la palabra circula entre el pueblo.
Ciertos individuos e instituciones tienen mayores posibilidades de actuación sobre el lenguaje y su evolución. Al principio fueron juglares, trovadores, predicadores, en plazas e iglesias, los divulgadores del idioma, hoy son los periodistas, guionistas, cantantes, políticos y maestros, quienes en radio, cine, televisión, publicaciones y escuelas expanden el lenguaje que oyen de la gente o que ellos inventan.
Internet aparece ahora como otro gran divulgador del idioma.
Paralelamente, el lenguaje escrito va imponiendo la norma culta, formas expresión de novelistas y poetas que, por provenir de sectores minoritarios y homogéneos, son más conservadoras, gozan de mayor estabilidad.
Hay diferencias en nuestros países pero, en general, no afectan a la morfología de la lengua. Los cambios se reducen al léxico, al vocabulario, un obstáculo mínimo porque basta conocer las diferentes acepciones para entender de qué se trata. Quizás un argentino o un peruano no sea capaz de resolver un crucigrama publicado en México, pero sí puede comprender y disfrutar las obras de escritores mexicanos. Y viceversa.
Los cambios en el idioma responden a necesidades expresivas. Si una palabra satisface esa necesidad se adapta rápidamente, sea cual sea la procedencia o se utiliza como neologismo hasta que acaba imponiéndose o desapareciendo.
Unidad y diversidad: las 22 Academias
Frente a esa gran variedad se hacía imprescindible aunar esfuerzos de coordinación para mantener la diversidad y al mismo tiempo la unidad de la lengua.
Las Academias Americanas de la Lengua Española han recibido, en marzo, de la Universidad de Salamanca, el XX Premio Internacional Elio Antonio de Lebrija por su labor en defensa de nuestro idioma.
Antes, en 2000, el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.
Creada en México en 1951, la Asociación no ha cesado de trabajar en favor de la unidad y la diferenciación de la lengua. Actualmente forman parte las academias de los 19 países latinoamericanos, de Estados Unidos, Filipinas y España.
Forman parte, pues, Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Filipinas, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. Si añadimos la Real Academia Española nos dan las 22 Academias de la Lengua Española.
Entre sus actividades: los congresos de la lengua.
El V Congreso Internacional de la Lengua Española, tendrá lugar del 2 al 6 de marzo de 2010, en Valparaíso, Chile, coincidiendo con los bicentenarios de la independencia de Chile, Argentina, Colombia y México.
Bajo el lema, “América en lengua española”, 200 ponentes participarán en foros de reflexión sobre la situación, los problemas y los retos del español en el mundo.
Su objetivo: avivar la conciencia de corresponsabilidad de gobiernos, instituciones y personas en la promoción de la unidad de la lengua, entendida como un instrumento vertebrador de la Comunidad Iberoamericana.
Señal de su vitalidad, las 22 Academias incorporan continuamente palabras al Diccionario Académico. Desde que se publicó la XXII edición del Diccionario en 2001, las Academias han incorporado a la página electrónica un total de 17.310 modificaciones, de las cuales unas 5.000 son voces nuevas. En las mismas fechas se han desterrado del diccionario 6.000 términos que ya no se usan.
Cualquiera puede consultar la página del Diccionario de la Real Academia Española, que recibe un promedio de 750.000 visitas diarias.
El Diccionario panhispánico de dudas
Es otro producto de las Academias.
Panhispánico porque quiere abarcar a los millones de hispanohablantes del mundo, uniformizando y normalizando una lengua supranacional hablada en más de 20 países.
Es un diccionario normativo. Tiene por fin resolver dudas y sentenciar el uso que se ajuste al modelo académico, para mantener la unidad y el uso correcto del español.
Ahora bien, qué español: está el español de Chile y el de Guatemala, el de un político y el de un campesino, el de un profesor universitario y el del ama de casa, etc. Todas son variedades del castellano legítimas, correctas y adecuadas.
El escritor peruano Ricardo Palma fue a España y trató de convencer a la Academia de que añadiera al DRAE algunos peruanismos, pero no le hicieron caso. Fue a finales del siglo XIX. Ahora la situación ha cambiado. La política panhispánica se basa precisamente en ese cambio.
Este Diccionario trata de la variedad estándar del español. Toda la comunidad de hispanohablantes tiene así una referencia, un conjunto compartido de preferencias lingüísticas sobre la variedad del uso estándar del español, respetando la variación y la riqueza de la diversificación de los castellanos.
Pero un diccionario es solo una fotografía de un momento dado. El idioma se mueve, evoluciona. E l tiempo y el uso dirán qué alternativas de la lengua van ganando o perdiendo terreno.
El Diccionario Académico de Americanismos
Es un viejo sueño desde la creación de la Asociación en 1951.
La obra recoge palabras heredadas de las lenguas originarias de América, castellanismos arcaicos que llegaron durante los primeros años, cuyo uso se ha perdido en la Península pero no en América, criollismos morfológicos y palabras castellanas que tienen un significado que no poseen en el español general. Será presentado en Valparaiso.
Gramática panhispánica
En los últimos decenios se ha registrado un cambio sustancial en la Academia Española de la Lengua, iniciado por el anterior director, Fernando Lázaro Carreter e incrementado por el actual Víctor García de la Concha. Ambos con el mismo propósito: presentar el español como lengua de todos, trabajar en la unidad de la lengua que compartimos. Los españoles representan apenas el 10% de los hispanohablantes.
Tras diez años de intenso trabajo, se va a publicar la Nueva Gramática, elaborada por las veintidós academias en colaboración con un grupo de profesores de universidades americanas y españolas.
La última gramática académica de 1931 reflejaba casi exclusivamente el español de España. Después de más de 78 años, por primera vez en la historia, la nueva gramática tiene un carácter panhispánico, presentando no solo la descripción y la norma del español peninsular, sino de todo el mundo hispanohablante.
En fin, en la proyección del español en el mundo hay que mencionar la labor del Instituto Cervantes, institución pública creada en España en 1991, para la promoción y la enseñanza de la lengua española y para la difusión de la cultura española e hispanoamericana. El Cervantes posee más de 70 centros en el mundo, cuatro de ellos en Estados Unidos: Albuquerque, Nueva York, Chicago y Seattle.
El idioma español hoy
En el último siglo se ha desarrollado un proceso espectacular de consolidación del español.
La homogeneidad, a diferentes niveles, es lo que está facilitando la expansión del español. Es lengua única o ampliamente mayoritaria en los países donde es lengua oficial, es una lengua que se habla en territorios contiguos y que goza también de una continuidad en el tiempo desde hace más de 500 años.
En el mundo hay más de 400 millones de hispanohablantes y la cifra aumenta extraordinariamente. El español es la cuarta lengua más hablada y su influencia se va extendiendo a todos los sectores de la vida moderna.
Tenemos el privilegio de vivir en San Antonio, ciudad de raíces hispanas, donde se pueden hablar perfectamente las dos lenguas más importantes y de gran prestigio en el mundo: el inglés y el español.
De nosotros depende hacer el esfuerzo necesario para conseguirlo.
Juan Carlos Moreno, Ph.D.