(Artículo aparecido en nuestro boletín de abril 2004)Si lo que desea es corregir, remozar y enriquecer su idioma, entonces le recomiendo: “El nuevo dardo en la palabra”
de Fernando Lázaro Carreter, lingüista y antiguo director de la Real Academia Española de la Lengua, uno de los máximos expertos en idioma español, quien acaba de fallecer en Madrid, el pasado día 4 de marzo, a los 80 años de edad. Nacido en Zaragoza, el 13 de abril de 1923, Lázaro Carreter ha sido un artesano del lenguaje, maestro de filólogos y responsable del rejuvenecimiento de la Real Academia de la Lengua. Colaborador habitual de la prensa española, publicó numerosos artículos sobre lingüística, literatura, teoría del lenguaje y poética en las principales revistas europeas y americanas especializadas. En sus artículos, conferencias y entrevistas no se cansó de denunciar la “anemia idiomática” que atraviesa nuestro idioma, debido a que “desde la escuela se ensalza la vulgaridad y se persigue la excelencia”. En su lucha para defender el uso perfecto del idioma entre los profesionales de la información, Fernando Lázaro Carreter presentó, en abril de 1994, su libro “El dardo en la palabra”: una recopilación de artículos en los que critica las incorrecciones lingüísticas que habitualmente cometen los periodistas, incorrecciones que a través de ellos pasan al uso, o mejor, al mal uso corriente del idioma. Aleccionado por el éxito popular de ese libro, el año pasado, el 21 de enero, el lingüista presentó en la Biblioteca Nacional “El nuevo dardo en la palabra”, libro que sucede al anterior y en el que reúne los artículos que había publicado en los últimos cuatro años en el diario “El País”, siempre en torno al uso perfecto del idioma de Cervantes, en el día tras día de la existencia. En ese sentido es, nuevamente, una reflexión sobre los errores lingüísticos que observaba a su alrededor, en periodistas, políticos, artistas y personas de la calle. Con erudición y de manera entretenida, Lázaro Carreter pone alerta ante la incesante e innecesaria incorporación de nuevo vocablos, aclara sobre distinciones (por ejemplo, entre oír y escuchar), ataca vulgarismos (alante por adelante), incorrecciones (efectivos por combatientes) y se alza contra lo que llama las “confusiones horripilantes” (humanitario por humano). Un libro pues para los que aman la lengua y se deleitan con su buen uso. Una obra interesante, instructiva, de lectura fácil, con toques de fina ironía y de inteligente sentido del humor. -Juan Carlos Moreno
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