Juan Carlos Moreno (Junio 2004)“La joven de la perla”: pintura, novela y película
En la segunda mitad del siglo XVII se pintaron en los Países Bajos algunas de las escenas de interiores domésticos más hermosas que jamás se hayan realizado. Delft fue la verdadera capital de este género pictórico de interiores y Johannes Vermeer su exponente más destacado. Este pintor nació en Delft en 1632, en una familia de clase media-baja, y allí residió hasta su muerte, cuando sólo tenía 43 años. En 1653 contrajo matrimonio con una mujer de mejor posición social y se incorporó plenamente a la familia de la esposa. Residieron toda su vida en el domicilio de la suegra, quien gozaba de una renta considerable que compartió con ellos. En el mismo domicilio llegaron a vivir con los numerosos hijos de la pareja, al menos 14, de los cuales 11 sobrevivieron al pintor. Dada la continua agitación y movimiento de la familia numerosa, el pintor se encerraba para trabajar en una habitación situada en el piso superior. Allí pintó todos sus cuadros a un ritmo de dos o tres por año, hasta un total de 40 a 60 obras. Actualmente sólo se conservan 35 cuadros de Vermeer. Gracias al mecenazgo de un coleccionista local y al apoyo económico de la suegra, gozó de una tranquilidad suficiente que le permitió pintar sin apuros, con la parsimonia y meticulosidad tan apreciables en su obra. Johannes Vermeer fue un excelente pintor de figuras humanas, enmarcadas en interiores realistas de su época, predominantemente de mujeres, que son las protagonistas absolutas de su mundo pictórico. En sus cuadros aparecen 40 mujeres, sólo 12 hombres y, curiosamente, ningún niño. De los 35 cuadros que se conservan del pintor, uno de los más destacados es, sin duda, “La joven de la perla”. La pinturaEl cuadro representa a una muchacha que destaca sobre un oscuro fondo, cercano al negro. Vista de lado, la joven torna la cabeza hacia nosotros; sus labios están ligeramente separados, como si quisiera dirigirnos la palabra. Lleva un saco marrón-amarillo, que contrasta con una especie de cuello blanco. Cubre su cabeza un turbante azul que representa otro contraste con el velo amarillo limón que le cae sobre la espalda. La joven está vestida de manera exótica. Los turbantes se convirtieron en accesorios de vestir populares en aquella época, tras la guerra contra los turcos. Además del exótico turbante, destaca particularmente una enorme perla que pende de la oreja de la joven, resaltando una parte dorada sobre el cuello que está en la sombra. En esta obra, el pintor usó colores puros, limitando el abanico de posibilidades, dando profundidad y sombra con tonos del mismo color. Es una pintura bella y muy enigmática. No se acaba de saber qué está pensando la muchacha, si está triste o contenta, si su mirada es de miedo o de inocencia. Tanto misterio y los pocos datos que se tienen sobre la vida de Veermer fueron una tentación para que Tracy Chevalier escribiera un libro de ficción, dotando de una vida a la anónima modelo inmortalizada por el maestro holandés. La novelaNacida en Washington, hace 42 años, residente desde hace más una década en Londres, Tracy Chevalier quedó fascinada por el cuadro y se puso a indagar sobre quién había podido ser la joven de la perla. Al descubrir que no se sabe absolutamente nada de la muchacha, como tampoco de ninguna de la mujeres que aparecen en las obras de Vermeer, decidió dar alas a su imaginación y así nació Griet: una joven de clase baja, sensible, bella, inteligente, que entra a trabajar como criada en la casa de los Vermeer y que acaba convirtiéndose en la musa del artista. La novela es pues pura ficción. En ella Chevalier recrea la vida cotidiana de Delf , la relación entre la distintas capas de la sociedad y se inventa una bonita historia sobre la muchacha y su paso por le hogar del pintor. Aunque totalmente diferente por educación y estatus social, Vermeer descubre la intuición de Griet para comprender la luz y el color, y lentamente la va introduciendo en el misterioso mundo de la pintura. La novela, publicada en 2003, tuvo un éxito popular inmediato, precisamente cuando se realizaban exposiciones sobre el “interior holandés” de Vermeer y otros contemporáneos, en varias capitales, entre ellas Madrid, en el Museo del Prado. La novela atrajo también la atención del director de cine Meter Webber. Basándose en ella, produjo una película británica que fantasea sobre el origen del famoso cuadro. La película
Con escaso presupuesto (apenas 10 millones de dólares), Webber logró hacer una película atractiva que entra de lleno en el corazón del espectador por su ambiente, su luz, sus decorados y su vestuario. Sin recurrir a una trama compleja ni a diálogos brillantes y siguiendo fielmente la novela, logra una película llena de matices y de sensibilidad. Gozó también de un excelente reparto de artistas. En especial, Scarlett Johansson. Esta joven actriz de 19 años es la protagonista absoluta del film, dando vida a un personaje complejo y creíble. En un momento dado, la cámara logra que la figura de la actriz se mimetice hasta confundirse con el rostro que aparece en el cuadro de Vermeer y que da título a la película. No se nos presenta una historia extraordinaria, pero la película está llena de matices y de sensibilidad. Son los pequeños detalles los que terminan atrayendo al espectador, haciéndole cómplice de la protagonista y de sus circunstancias. Detalles como la eterna mirada dura del pintor o la expresión de duda, tristeza y resignación de Griet, o la relación entre ambos, tácita y sutil, que va más allá del intercambio entre una modelo y su pintor, a través de un juego de miradas y roces más insinuados que explícitos. Webber ha logrado recrear en la pantalla el universo del pintor holandés, su mundo de interiores sigilosos y de luces matizadas así como la animación de las calles de Delf, con apenas 25.000 almas en la época. La perfección fotográfica, la exactitud de la ambientación y la minuciosidad de los vestidos y objetos que componen las imágenes ofrecen un indescriptible placer estético. En fin, es una película seria pero no aburrida, llena de buen gusto y calidad, para personas dispuestas a disfrutar con bellas imágenes de una especie de cuento sobre cómo pudo realizarse “La joven de la perla”, uno de los cuadros más llamativos del pintor holandés Johannes Vermeer. (La novela está disponible, en inglés y español,
en las bibliotecas municipales de San Antonio y se puede alquilar
la película en cualquier videoteca de la ciudad)
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