El cerebro de un niño tiene capacidad
para más de un idioma

Octubre 2004

 

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Las personas bilingües tienen más densidad de materia gris en un área del cerebro implicada en el lenguaje, según acaban de demostrar Andrea Mechelli y sus colegas del University College, de Londres.

En un artículo aparecido en la revista Nature, Mechelli explica que aprender de niño una segunda lengua incrementa la materia gris en un área cerebral concreta. Esto se produce incluso en los bilingües “tardíos”, es decir, los que aprenden un segundo idioma entre los 10 y los 15 años. Pero el fenómeno es mucho más acusado en los bilingües “tempranos”, los que aprenden otro idioma antes de cumplir los 5 años.

Los resultados de este estudio se basan en el examen de los cerebros de 58 personas bilingües en inglés e italiano (25 tempranos y 33 tardíos) y 25 monolingües. Todos los sujetos eran británicos con la misma edad e idéntico nivel educativo.

Ubicación del bilingüismo en el cerebro

La técnica utilizada por Andrea Mechelli y su equipo permite examinar la densidad de materia gris (neuronas) en todo el cerebro. Al aprender un segundo idioma, la única región del cerebro que experimenta un incremento de materia gris es un sector del córtex parietal inferior izquierdo.

Por otro tipo de experimentos, se sabía que esta zona, ubicada más o menos encima de la oreja izquierda, está implicada en la fluidez lingüística. También se aprecia un aumento de materia gris en la posición simétrica, es decir, encima la oreja derecha, pero de una magnitud menor. El resto del cerebro no parece responder al bilingüismo.

Mechelli y sus colegas también midieron el grado de dominio de la segunda lengua en sus voluntarios a través de pruebas psicológicas convencionales para la comprensión y producción del habla, la lectura y la escritura.

Los idiomas en los primeros años de vida

El dominio de la segunda lengua es mayor cuanto menor es la edad en la que el sujeto la aprendió. Pero curiosamente, también es mayor cuanta más densidad de materia gris aparece en el sector cerebral antes mencionado.

Según explica Mechelli, la correlación es espectacular: un poco más de materia gris se asocia a un poco más de competencia en el segundo idioma, mucha más materia gris se asocia a mucha más competencia.

Este trabajo se añade a una lista creciente de evidencias de que el cerebro es capaz de reajustar su estructura en respuesta a las demandas del entorno, sobre todo en los primeros años de vida.

Prensa